miércoles, 29 de agosto de 2012

Pecados de un Gerente

          Ser gerente es una de las tareas encomendadas más difícil y ser destacar por la excelencia en este rol es mucho más complejo. Pero ser un mal gerente está a la altura de cualquier individuo y si no tienes cuidado, será muy fácil que se caiga en la tentación de ser un gran mal gerente. Lo que nunca será una mención muy honrosa en el mundo de laboral. Los malos gerentes pierden talentos para sus empresas. En el ambiente actual lo que importa es el talento humano. El talento gana, el talento te consigue los logros, metas y objetivos del área bajo tu responsabilidad. El talento te proporciona ventajas competitivas. Cualquier gerente que no comprende esto y trata a su gente inadecuada e injustamente, o con arrogancia corre el riesgo del eminente fracaso. Y con justa razón.

           Los pecados de mando ejercidos por gerentes negativos son repudiados por las instituciones; provocan mala rentabilidad y la desprestigian, estando enmarcado dentro de estos pecados El abuso verbal el cual se manifiesta de diversas maneras. Usar tonos de voz desaprobadores, sarcásticos o acusadores; hacer comentarios hirientes o críticas destructivas sobre el trabajo o aspecto físico de las personas; ser insensible ante los problemas personales de tu gente; interrumpir lo que dicen o ignorarlos con tu silencio; humillarlos en público o privado. Acompañado de ello está el No cumplir lo que prometes ya que existen gerentes que muchas veces que, en un afán casi desesperado, buscan a toda costa convencer a un empleado de que haga algo en particular. En este intento iracundo recurren a falsos incentivos, como un aumento de sueldo, que nunca llega por ejemplo. También hay ocasiones en que cometes este pecado gerencial inconscientemente. Cuando tienes buenas intenciones al hacer una promesa, pero no depende de ti cumplir el ofrecimiento que estás realizando.

           Luego le sigue el Descargar tu ira en vez de intentar corregir. Muchas veces las presiones que recaen sobre el gerente a veces son grandes. Pero agudizas el problema si en vez de buscar corregir el desempeño de tus subordinados para que mejore su productividad descargas en él el coraje por los errores que cometió. Lo pondrás nervioso e incrementará su ineficiencia. Otro pecado feroz es el Nunca felicitar el buen desempeño; en muchas instituciones, la falta de premiación o valoración es motivo de quejas para los trabajadores. Son muchos los gerentes que, a veces, guiados por la Soberbia recriminan automáticamente cualquier tipo de error cometido por su empleado, pero nunca reconocen o felicitan los logros de ellos. Lo que provoca un fuerte sentimiento de desvalorización entre los trabajadores.

         En el mismo orden de ideas Ser incongruente fatal es que el gerente se sienta por sobre las reglas y valores de la empresa, incluso las defendidas por su boca… ¿Exiges a tu equipo que llegue temprano a trabajar pero tú sueles llegar tarde? ¿Les pides que se apeguen a los procedimientos de trabajo pero tú continuamente los evades? ¿Organizaste una campaña para mejorar el servicio a los clientes pero rechazas las llamadas de éstos porque siempre lo hacen en el momento “menos oportuno”? Boicotear el desarrollo de tu equipo. ¿Temes perder el puesto porque alguien brille más que tú? ¿Practicas la estrategia de divide y vencerás? Los ejecutivos que tienen este tipo de práctica en el fondo no confían en su propia capacidad para salir adelante. Es un problema de inseguridad. Ser pesimista. No hay peor pecado para los negocios que el gerente pesimista. ¿Cómo promover la creatividad y la motivación en un equipo de trabajo con esta actitud?… así nadie se motivará. Perder de vista el resultado.

       Existen muchos gerentes que se concentran tanto en las tareas que deben realizar todos los días que acaban perdiendo el foco de por qué lo hacen, y se desvían del objetivo general. No conocer las motivaciones de tu equipo de trabajo, Si se es de los gerentes que se centran mucho en las metas que la empresa te pide o lo enormes necesidades del mercado pero te olvidas que detrás de ti hay un equipo que tiene necesidades específicas, estás perdiendo una gran oportunidad de convertirte en fuerza motivadora para ellos. No hay que ser perezoso y encargase de ambos requerimientos. Saber qué es lo que les estimula te permitirá dotarles del “combustible” necesario para mantenerlos siempre animados haciendo el trabajo. Y el ultimo pecado pero no menos importante Ser demasiado blando. Un gerente tiene la obligación de proyectar fuerza y exigir siempre resultados. La idea de que te acerques a tu colaborador y conozcas sus motivaciones, necesidades o preocupaciones no es para que te compadezcas de él. La soberbia es un pecado capital en una institución, pero tampoco recurras al otro extremo.

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